Fundación TAS busca colaboradores para financiar el programa de Hipoterapia
 Corre el año 2007 y la Unión Europea celebra el Año Europeo de la Igualdad de Oportunidades para todos y todas, basado en dos principios: hacer que sus ciudadanos sean más conscientes del derecho a recibir un trato igualitario y a disfrutar de una vida sin discriminación. Esto se consigue con tesón, esfuerzo y con mucha ilusión.
Ilusión, esfuerzo y tesón es lo que viene haciendo, desde hace dos lustros, la Fundación TAS, una entidad andaluza que trabaja por y para las personas con discapacidad de las zonas rurales de la provincia de Sevilla.
Mientras Europa celebra su Año Europeo de Igualdad de Oportunidades, la provincia de Sevilla no era menos y aportaba su granito de arena poniendo en marcha un nuevo proyecto terapéutico para nuestros niños, niñas y jóvenes con discapacidad: la hipoterapia.
Aunque esta terapia lleva realizándose desde hace muchos años en nuestros países vecinos, en España es algo novedoso. Utilizar un caballo para realizar ejercicios terapéuticos suena un poco raro, pero es así, la naturaleza nos ofrece posibilidades infinitas y totalmente revolucionarias.
El caballo es sinónimo de Andalucía. Nuestra tierra está provista de los mejores ejemplares que el ser humano haya podido encontrar. Nos hemos enorgullecido de nuestras raíces y de nuestras costumbres, pero estas mismas no han dado todo su fruto. Quién podría imaginar que el caballo, además de servir para la labranza, para pasear o para ofrecernos grandes tardes taurinas, también podía ayudar a aquellas personas que tienen necesidades como las personas con discapacidad.
Así nos lo cuentan Fede y Andrea, dos jóvenes con discapacidad de la Fundación TAS, cuando afirman que “el Peregrino” y “la Pantoja”, sus caballos, les han cambiado la vida.
Fede tiene Síndrome de Down, y desde que monta a Peregrino es otro; se relaciona mejor con los demás, es más disciplinado y es su recompensa por su trabajo semanal. Quien sabe, pero lo mismo un día triunfa en la Maestranza como lo hizo su ídolo Rafael Peralta.
Andrea, con parálisis cerebral, vive la hipoterapia de otra manera. Sabe que su “Pantoja” le proporciona la calidad de vida que la rehabilitación en sala no puede darle. Cada miércoles, cuando llegan las cinco de la tarde, se enfunda su ropa de faena y comienza su tratamiento terapéutico que le servirá para poderse mantener erguida, utilizar el ordenador o ir al instituto en su silla de ruedas.
Fede y Andrea son el testimonio de los más de cien niños, niñas y jóvenes con discapacidad que se benefician de la Hipoterapia.
Pero esta ilusión, este esfuerzo y este tesón se ven peligrar por los tiempos que corren. Las ayudas para este programa son insuficientes; la crisis también ha llegado al tejido asociativo. Tenemos que evitar que la ilusión de
nuestros niños, niñas y jóvenes con discapacidad de nuestra provincia, como Fede y Andrea, se vea truncada por culpa de la falta de financiación para este programa.
Luís Castel, propietario de la Yegüada Torreluna, apostó desde el principio por este proyecto, donando los caballos apropiados para la realización de la hipoterapia. Como Luís, seguro que hay más gente y personas solidarias, dispuestas a comprometerse con nuestro entorno y con nuestra sociedad más cercana.
Queremos y necesitamos a más colaboradores y patrocinadores para que entre todos podamos seguir ofreciéndoles a nuestros niños, niñas y jóvenes con discapacidad la calidad de vida que ellos merecen. |